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¿Los Facilitadores Efectivos, nacen o se hacen?

Fuentes (idioma inglés):

Similar a la pregunta de ¿Un líder efectivo, nace o se hace? Esta interrogante nos permite analizar lo que diferencia al facilitador de grupos profesional de los expertos de otras áreas de competencia.

Muchos dirían que se hace, es decir, un buen facilitador requiere desarrollar tanto habilidades técnicas/metodológicas además de acumular conocimientos téoricos y experiencia. Sin embargo, hay algunos que consideran que un buen facilitador debe tener un perfil muy particular para ser exitoso, y ese perfil viene de nacimiento, y que por más que desarrolles y aprendas habilidades, sin ese perfil no puedes ser un gran facilitador.

¿Entonces nace o se hace?

Para poder contestar esta pregunta, tal vez necesitamos ahondar un poco más. Reflexiona si cada una de las siguientes preguntas se relaciona con competencias innatas o adquiridas.

Durante las reuniones y en las sesiones de trabajo, ¿Eres capaz de estar presente sin distraerte y enfocarte en lo que está ocurriendo en el grupo?

  • ¿Puedes identificar cuando las personas del grupo están incómodas con lo que ocurre en el grupo?
  • ¿Sabes cómo hacer observaciones neutrales, evitando los juicios y sin interpretaciones?
  • ¿Respetas al grupo en su proceso y su ritmo de trabajo?
  • ¿Eres capaz de identificar tus propias emociones y de los demás? (y manejarlas adecuadamente)
  • ¿Eres bueno conectando con los demás?
  • ¿Sabes cómo ayudar al grupo a reflexionar sobre el significado de sus experiencias?
  • ¿Sabes hacer las preguntas indicadas en el momento correcto?

Si analizamos cada una de estas preguntas, algunas parecen competencias o habilidades muy técnicas, sin embargo otras parecen muy ligadas a la personalidad del individuo.

Ciertamente el disfrutar interactuar con personas pareciera ser una ventaja distintiva para ser un buen facilitador. Pero por otro lado, alguien que es excesivamente inclusivo y que busca continuamente la aprobación de los demás, con dificultad podría retar al grupo y hacer que llegue a un acuerdo y un consenso duradero. Así que un rasgo de personalidad que parecería una ventaja se convierte en un obstáculo para el trabajo del facilitador.

A lo largo de la última década he conocido a facilitadores de grupo que han surgido de muy diversas fuentes. He conocido médicos, abogados, ingenieros, profesores, sociólogos y hasta contadores. Algunos son extrovertidos y les encanta hablar en público, y otros son introvertidos con una enorme capacidad para ayudar a un grupo a reflexionar y llegar a acuerdos.

Algunos comenzaron a trabajar en la facilitación de procesos de grupo después de muchos años de carrera profesional en otras profesiones, y otros desde el inicio se identificaron como facilitadores.